Conozca más sobre la relación entre la desnutrición y la obesidad infantil, y su influencia en el desarrollo.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) se refiere a la malnutrición como las carencias, excesos y desequilibrios en la ingesta de nutrientes y calorías de una persona. Esta abarca tres grandes categorías:
- La desnutrición.
- La malnutrición por deficiencia de macronutrientes.
- El sobrepeso u obesidad.
En los últimos años, la obesidad infantil ha aumentado en muchos países, incluso en aquellos donde también existen problemas de desnutrición crónica infantil, como es el caso de Ecuador. En 2024, la OMS determinó que 35 millones de niños menores de cinco años tenían sobrepeso, una cifra alarmante a nivel mundial. Ese mismo año, en el país, un estudio de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE) reveló que el 36 % de los niños ecuatorianos de entre cinco a 11 años presentan sobrepeso u obesidad.
Aunque muchas veces se piensa que la obesidad solo ocurre cuando existe abundancia de comida, la realidad es más compleja. Un niño con sobrepeso u obesidad no siempre se alimenta bien, puede estar consumiendo productos con calorías vacías y pocos nutrientes esenciales. Por eso, es posible encontrar niños con exceso de peso y al mismo tiempo con carencias nutricionales importantes. Lo que significa que la obesidad y la desnutrición no son opuestas, sino que pueden coexistir entre sí.

La coexistencia de ambas condiciones
Existen niños/as que no cuentan con acceso a comida nutritiva (desnutrición) y otros que comen en exceso alimentos poco saludables (obesidad), sin embargo, muchas veces estos problemas se pueden dar en el mismo hogar o incluso en la misma persona. La coexistencia de ambas condiciones es conocida como la doble carga de la malnutrición.
Esto puede ocurrir debido a varios factores, entre ellos:
- Cambios en los patrones alimenticios: en la realidad acelerada en la que vivimos actualmente, es más fácil encontrar y consumir alimentos procesados y ultraprocesados como snacks, frituras, bebidas azucaradas, etc. Lo que deja de lado las frutas, verduras y comida natural, que a veces implican más horas en la cocina.
- Condiciones económicas: algunas familias no pueden acceder a comida saludable todos los días, muchas veces deben elegir entre lo que llena más, aunque no sea lo más nutritivo. Estos suelen ser alimentos más baratos, saciantes y pobres en nutrientes.
- Espacios urbanos y escolares poco saludables: si no existen lugares seguros para jugar o hacer ejercicio, es inevitable reducir el movimiento y solo ingerir alimentos. Es decir, ingesta calórica sin quema calórica.
- Falta de educación alimentaria: aunque no lo crea, muchas veces no sabemos cómo alimentarnos, lo que impide reconocer los riesgos del consumo excesivo de azúcares, grasas y sal.

Consecuencias a largo plazo
La obesidad infantil se presenta cuando el peso del niño/a es mayor al que corresponde para su estatura, lo que significa una acumulación excesiva de grasa que puede repercutir en la salud. Esto se evalúa mediante el índice de masa corporal (IMC), una medida que relaciona el peso con la altura y se establece acorde a la edad. Esta condición no solo afecta el presente de las infancias, sino que tiene repercusiones graves a futuro, tanto físicas como mentales:
- Físicas: mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2, hipertensión, problemas hepáticos, trastornos del sueño y alteraciones hormonales.
- Mentales y emocionales: baja autoestima, ansiedad, trastornos de la imagen corporal, depresión, acoso escolar (bullying) y aislamiento social.
La obesidad infantil no es solo un tema de peso: es un reflejo de cómo vivimos, comemos y educamos en sociedad. Es mirar más allá del plato y pensar en el entorno, los hábitos y las oportunidades que ofrecemos a las infancias. Promover una alimentación equilibrada, el movimiento diario y la educación nutricional desde el hogar y la escuela es fundamental para garantizarles una vida más saludable y un futuro con mayores oportunidades.
La fórmula del plato perfecto
- 50 % de frutas y verduras.
- 25 % de proteínas (carnes, huevo, lácteos, granos secos, pescado, entre otros).
- 25 % de carbohidratos (arroz, papa, yuca, verde, quinua, etc.).
- Agua segura para beber: siempre hervida o filtrada.
Regla de oro: si su plato tiene al menos cuatro colores, ¡va por el camino correcto!
Recuerde: pequeños cambios, como diversificar y añadir variedad de colores, pueden marcar una gran diferencia en la alimentación de su pequeño.
Referencias
- Cárdenas, F., et al. (2023). Obesity prevalence in school-aged children in Ecuador: A cross-sectional study using anthropometric and sociodemographic data. medRxiv. Enlace
- Organización Mundial de la Salud (OMS). (2021). Malnutrición. Enlace
- Organización Mundial de la Salud (OMS). (2021). Obesidad y sobrepeso. Enlace
- Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE). (7 de agosto de 2023). Cuatro de cada 10 niños ecuatorianos sufren de sobrepeso y obesidad. Conexión PUCE. Enlace
- Programa Mundial de Alimentos (WFP). (2022). La doble carga de la malnutrición: un reto persistente para América Latina y el Caribe. Enlace
- Ríos-Núñez, M., & Devoto, F. (2020). Pobreza, seguridad alimentaria y políticas públicas en América Latina. Revista de Estudios en Políticas Públicas, 6(2), 42–63. Enlace
- UNICEF Colombia. (2021). La obesidad infantil: un asunto de acción. Enlace
- UNICEF Ecuador. (s. f.). Obesidad infantil. Enlace