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Es una disciplina milenaria que se define como la unión de la mente, el cuerpo y el espíritu.

Se ha adaptado a las diferentes necesidades de las personas y es perfecta para que adultos y niños la realicen, ya que es una práctica que se desarrolló gracias a la observación atenta del entorno. Existen varias posturas que tienen nombres de animales y de la naturaleza, con las que los más pequeños pueden aprender jugando.

Tome en cuenta que es importante hacer yoga con la guía de profesionales para evitar una mala práctica e incluso posibles lesiones.

Diversión y beneficios

Los niños pueden empezar con la práctica a los tres años. El profesor normalmente desarrolla una dinámica que lleva al juego con estiramientos y respiraciones, moviendo el cuerpo para calentar las articulaciones y luego se inicia con las posturas o asanas, imaginando cada postura como un animal o figura geométrica. Lo óptimo es finalizar con una pequeña meditación o con un cuento.
Existen diversidad de beneficios para el niño al practicar yoga, como el fortalecimiento de su musculatura, mayor flexibilidad y un mejor funcionamiento de los órganos internos. Además, practicarlo interviene favorablemente en el desarrollo de las habilidades motoras, equilibra el sistema nervioso central, mejora la postura corporal, ayuda con la concentración, la memoria y la empatía.
Los expertos aseguran que los niños que lo practican tienen más autoestima, mejoran sus percepciones corporales, sensoriales desarrollan la creatividad y crecen seguros de sí mismos. Se aconseja una práctica frecuente para obtener estos resultados.
Para niños más activos e inquietos es perfecto porque canalizan su hiperactividad y para los más pasivos, el yoga los llena de energía. Si algún niño está recibiendo tratamiento médico o terapéutico, es importante comunicarlo al profesor. Existe un tipo de yoga restaurativo, que es más adecuado para estos casos. Esta disciplina permite la experiencia de autoconocerse y si es desde niños, mejor.

¡Vamos a yogear juntos!

Lo recomendable es seguir la guía de un profesional, pero es posible probar unas posturas sencillas para practicar en casa. Primero, adecúe un espacio para interactuar y haga que su hijo vista ropa cómoda. Inicie con una actividad en el que el niño entre en calor, como unas carreritas o saltar como un sapito, antes de pasar a las posturas, que son muy divertidas.

Postura cobraLA POSTURA DE LA COBRA: Recuéstense boca abajo, ubicando las manos a la altura de los hombros y estiren los brazos. Intenten que el pubis no se eleve del suelo. Abran el pecho como si fueran una cobra inhalando y exhalando.
postura sencillaLA POSTURA SENCILLA: Siéntense con las piernas cruzadas y la espada recta. Junten las palmas de las manos y ubíquenlas a la altura del pecho. Dígale a su pequeño que imagine que es un indio que está pidiendo al cielo que llueva. Cierren los ojos y sientan como entra y sale el aire por la nariz.
perro mirando hacia abajoLA POSTURA DEL PERRO MIRANDO HACIA ABAJO: Inicien en una postura de cuatro apoyos, ubiquen las manos en el suelo a la altura de los hombros y las rodillas por debajo de la cadera. Suban la cadera y estiren las rodillas creando visualmente un triángulo. Inhalen y exhalen. Imaginen ser un perro que se está desperezando.
postura arbolLA POSTURA DEL ÁRBOL: Ubíquense de pie, suban el pie izquierdo por debajo o por encima de la rodilla derecha. Abran la rodilla doblada hacia un lado, manteniendo el equilibrio y junten las manos hacia el pecho. Repitan, cambiando de pierna, mientas le dice a su niño que sea consciente de la respiración. Dígale que es un árbol que se sostiene a pesar del fuerte viento en la tierra.

 

Shiti Rivadeneira
Entrenadora en: Gatastha Yoga, Hatha Yoga, Raja Yoga (Yoga meditativo), Yoga para la salud y Yoga restaurativo. Profesora de Yoga y Yoghismo por la Asociación Internacional de Yoga y Yoghismo.

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