Cuidar tu piel es cuidar tu salud: descubre por qué el bloqueador solar es esencial en tu rutina diaria y cómo protegerte de la radiación ultravioleta.
El sol es imprescindible para el desarrollo del ser humano, tanto en lo fisiológico como en lo social. Sin embargo, su presencia cotidiana hace que, en ocasiones, subestimemos el impacto que la radiación solar tiene sobre nuestra salud. Esto no significa que debamos temerle, sino más bien informarnos para disfrutarlo sin poner en riesgo nuestro bienestar.
La mayoría de las personas suele asociar el daño solar con la aparición de una quemadura o el enrojecimiento de la piel después de un día de exposición. No obstante, el daño en la piel empieza mucho antes de que los signos sean visibles. Por ello, en este artículo, el Dr. Jorge Bonifaz, médico dermatólogo con subespecialidad en dermato-oncología y cirugía dermatológica, explica qué debemos considerar al hablar del cuidado de la piel y aclara algunos mitos sobre el uso del bloqueador solar, un elemento esencial para proteger el órgano más grande del cuerpo.
Mito: “Solo necesito bloqueador cuando hace mucho sol”
Verdad
Todos los días, realizando las actividades cotidianas como conducir, caminar hacia el trabajo, realizar ejercicio al aire libre o incluso permanecer en una terraza, podemos generar de forma inconsciente daño por exposición solar en la piel. Según el Dr. Bonifaz, “uno de los errores más frecuentes es solamente protegernos cuando existe o vemos un sol muy intenso. Cuando, en realidad, la protección solar debería ser constante y de todos los días”.
Aunque el día esté nublado o llueva, debemos mantener una protección adecuada, pues la radiación ultravioleta siempre va a estar presente, aunque no podamos observarla.

Mito: “Los rayos UVA y UVB son lo mismo”
Verdad
No son lo mismo. Para explicarlo de forma sencilla, el Dr. Bonifaz señala que “los rayos UVA (ultravioleta A) son los que favorecen la aparición de manchas y el envejecimiento de la piel, mientras que los rayos UVB (ultravioleta B) son los principales responsables de las quemaduras solares y del daño acumulativo que puede derivar en enfermedades como el cáncer de piel”.
Los daños crónicos son los que debemos evitar al máximo. Además, la radiación ultravioleta puede atravesar los vidrios, por lo que es importante tomar conciencia del impacto que tiene sobre nuestra salud.
Dependiendo de la temporada, puede existir una mayor presencia de un tipo de radiación que de otro debido a la nubosidad y las condiciones climáticas. Por ello, cuando hay poca o nula nubosidad, una situación frecuente durante el verano, recibimos la radiación solar con mayor intensidad. Esto es especialmente común en la Sierra, donde la altitud incrementa la exposición a la radiación ultravioleta. En la Costa, en cambio, la menor altitud y la mayor presencia de nubosidad pueden reducir la intensidad de la radiación. Sin embargo, esto no significa que no sea necesario utilizar protector solar y mantener una adecuada protección de la piel.
Mito: “Con ponerme bloqueador una vez, basta”
Verdad
Si eres de las personas que creen que con aplicarse bloqueador solar una vez al día están completamente protegidas, la realidad es otra. “El correcto uso del protector solar es con aplicación y reaplicación constante”, señala el Dr. Bonifaz.
El protector solar es un producto cosmético de uso tópico. Su efectividad disminuye con el paso de las horas y se ve afectada por factores como el sudor, la limpieza del rostro y la polución ambiental. Por eso, requiere reaplicación, incluso cuando permanecemos bajo techo.
La frecuencia dependerá de las condiciones. Si estás al aire libre, debe realizarse cada dos horas; mientras que, si permaneces bajo techo, ya sea en casa o en la oficina, puede reaplicarse cada tres o cuatro horas. El Dr. Bonifaz asegura que “el protector solar funciona bien siempre que se utilice de forma adecuada y, además, se elija de acuerdo con el tipo de piel de cada persona”.
Mito: “Solo necesito un bloqueador alto en FPS”
Verdad
Muchos consideran que mientras más alto sea el FPS (factor de protección solar), mayor será la protección, por lo que suelen elegir productos con FPS 90 o 100. Sin embargo, la recomendación médica es individualizar su uso según el lugar donde vivimos.
En Ecuador, debido a nuestra ubicación geográfica y a que recibimos radiación ultravioleta de manera perpendicular durante todo el año, se recomienda utilizar un protector solar con FPS 50 o superior. Además del número, este debe ofrecer protección de amplio espectro, es decir, que proteja frente a la radiación ultravioleta A y B.
Un protector solar adecuado puede bloquear hasta el 99 % de la radiación ultravioleta dañina. “Para identificar la protección de amplio espectro, el producto suele incluir un signo +; por ejemplo, FPS 50 +”, explica el Dr. Bonifaz.
En Ecuador no existen estaciones en las que dejemos de estar expuestos al sol, por lo que la protección debe mantenerse los 365 días del año, independientemente de si es verano o invierno, está nublado, llueve o permanecemos bajo techo.
Aun así, esto no significa que debamos evitar por completo la exposición solar. La luz solar cumple funciones importantes para el organismo, pero es recomendable recibirla en horarios de menor intensidad.
Según el Dr. Bonifaz, las horas más seguras son en la mañana, entre las 8:00 y las 10:00 y, en la tarde, a partir de las 16:30 o 17:00, especialmente en la Sierra ecuatoriana, donde el índice de radiación ultravioleta suele ser elevado. En general, una exposición de entre 15 y 30 minutos puede ser suficiente, dependiendo de la intensidad de la radiación.

Mito: “Usar bloqueador solar evita la absorción de vitamina D”
Verdad
Esto es falso y los datos lo comprueban. Según el especialista, “con la exposición en las franjas horarias recomendadas, el cuerpo absorbe suficiente vitamina D. Lastimosamente, en redes sociales abunda mucha información falsa que afecta la salud, y esto es un claro ejemplo”.
Es importante utilizar bloqueador solar diariamente y, además, asegurarse de que el producto elegido cumpla con parámetros de seguridad científica, farmacológica y de farmacovigilancia. Si el producto ha superado todos estos filtros, significa que es seguro y eficaz.
Asimismo, existen diversas opciones para la reaplicación, como los bloqueadores en barra, siempre que cuenten con certificaciones como COLIPA, entre otras. “Actualmente, al Ecuador están llegando muchos productos extranjeros que no tienen la rigurosidad necesaria; por eso, lo ideal es elegirlos con la guía de un especialista médico”, detalla el Dr. Bonifaz.
Mito: “No importa el tipo de piel, cualquier bloqueador sirve”
Verdad
Tal vez, hasta ahora, solo habías considerado el FPS, pero este es solo uno de los aspectos que debes tener en cuenta. Antes de comprar un bloqueador solar, es importante identificar tu tipo de piel: seca, mixta o grasa.
“Si tienes piel seca o madura, necesitas un protector solar en crema que, además de protegerte, ayude a hidratar tu rostro. Por otro lado, para la piel mixta o grasa, puede que necesites un protector que ayude a controlar el sebo”, explica el Dr. Bonifaz. Esto aplica únicamente en adultos. Asimismo, en personas con condiciones como lupus, rosácea o alta sensibilidad cutánea, se recomienda elegir un protector solar con barreras físicas, es decir, protector solar mineral.
En el caso de los niños, es importante que el bloqueador indique que es apto para ellos, ya que poseen una fisiología cutánea diferente. Además, estos productos cuentan con componentes específicos que no están presentes en las versiones para adultos. “Si colocamos protectores solares de adulto a un niño, podemos afectar su piel, generando irritaciones e incluso reacciones alérgicas”, dice.
“Más allá de identificar el tipo de piel, hay que hacernos a la idea que el protector solar es un medicamento necesario que requiere asesoría profesional de tu dermatólogo de confianza”. —Dr. Jorge Bonifaz
Mito: “Con una gota de bloqueador estoy protegido”
Verdad
La cantidad suficiente para proteger el rostro (frente, nariz, mejillas y mentón), las orejas y el cuello equivale a dos dedos de producto. Coloca una línea de protector solar en cada dedo —índice y medio—, desde la base hasta la punta. Esa cantidad es suficiente para cubrir toda esa área de piel.
Si se aplica menos, “lamentablemente estamos protegiendo de forma incompleta, ya que no llegamos al factor de protección solar que indica el envase del producto que utilizamos”, asegura el especialista. En otras palabras, mientras menos producto apliques, menor será la protección. Además, las reaplicaciones deberán realizarse con mayor frecuencia.
Mito: “Solo necesito usar protector solar y ya está”
Verdad
La protección solar se divide en dos: protección química y protección física. La primera corresponde al bloqueador solar, mientras que la segunda incluye prendas y accesorios que ayudan a proteger el cuerpo de la radiación ultravioleta.
Por ejemplo, utilizar camisas de manga larga o blusas con filtro UV, gafas de sol, guantes (cuando sea necesario) y, de preferencia, sombreros de ala ancha de seis a siete centímetros son opciones recomendadas, ya que brindan una protección de la piel más integral.
“En el cuidado de la piel, tanto en hombres como mujeres, menos es mejor. Son tres pasos básicos: limpieza, hidratación (para todo tipo de piel) y protección con el bloqueador solar adecuado. Esto es suficiente para una rutina de skincare si no tienes ninguna patología en la piel”. —Dr. Jorge Bonifaz

Mito: “Las manchas son por la edad. Es normal.”
Verdad:
El envejecimiento prematuro, las líneas de expresión marcadas y las manchas en la piel no son necesariamente sinónimos de edad avanzada, sino que pueden estar relacionados con una protección solar insuficiente y un cuidado inadecuado de la piel. Comprenderlo permite prevenir la aparición de marcas en el cutis y reducir el riesgo de enfermedades como el cáncer de piel.
Por este motivo, cualquier anomalía debe considerarse una señal de alerta. En caso de presentar alguna de las siguientes lesiones, es fundamental acudir a un dermatólogo:
- Manchas que no existían antes en la piel.
- Asperezas, principalmente en zonas expuestas.
- Lesiones que no sanan o que generan costras con frecuencia.
- Quemaduras solares que abarcan amplias zonas del cuerpo.
Mito: “Si te quemas bajo el sol, solo debes esperar que te pase o curarte con remedios caseros”
Verdad
Ante una quemadura por exposición solar, lo primero es evitar volver a exponerse al sol al día siguiente, ya que esto agravará la condición. De hecho, lo recomendable es retirarse inmediatamente de la exposición solar y evitar el contacto directo con el sol durante al menos 15 a 21 días, pues este es el tiempo aproximado que tarda la piel en sanar.
Lo siguiente es identificar la extensión de la quemadura. Si se trata de una zona pequeña, puedes aplicar frío local de forma superficial para disminuir la inflamación. En cambio, si la quemadura es extensa, es recomendable aplicar agua fría sobre toda el área afectada para ayudar a reducir la inflamación.
Después, puedes buscar productos dermatológicos que contengan óxido de zinc y calamina. También existen opciones con aloe vera que pueden ayudar a aliviar el dolor. Estos productos pueden aplicarse sobre la quemadura mientras se busca atención médica. Estas medidas constituyen los “primeros auxilios” ante una quemadura solar, ya que, dependiendo de su extensión y gravedad, puede requerir una valoración más exhaustiva. “Aunque no lo creas, hay condiciones que pueden desarrollarse o afectar tu piel si no realizas un seguimiento adecuado”, resalta el Dr. Bonifaz.
Si atraviesas una quemadura solar, evita por completo:
- Cubrirla con arena, en caso de estar en la playa.
- Aplicar productos caseros.
- No buscar atención médica.
Es posible disfrutar de las actividades al aire libre y de los beneficios de la luz solar sin descuidar la salud de la piel. Con hábitos adecuados y una protección constante, podrás aprovechar sus beneficios mientras reduces los riesgos asociados a la exposición al sol.