martes 28 de mayo de 2024

Antojos de comida… ¿les digo que sí o que no?

Antojos de comida… ¿les digo que sí o que no?

Antojos de comida… ¿les digo que sí o que no?

Abordarlos de forma saludable es posible, escuchando al cuerpo y priorizando la alimentación intuitiva. 

Imagínese un día normal: se levanta, desayuna y se dirige al trabajo. A las 10 de la mañana, siente un poco de hambre y le provoca algo dulce. Hace unos meses, se propuso perder unos cuantos kilos y, el fin de semana pasado, comió más de la cuenta. Concluye que es mejor esperar hasta la hora del almuerzo para no arruinar su plan de dieta. Sin embargo, durante el día, no puede dejar de pensar en ese dulce que tanto anhelaba. ¿Le resulta familiar?

Estos patrones de comportamiento están vinculados con la cultura de la dieta, un concepto que abarca actitudes, creencias y prácticas en torno a la alimentación y el cuerpo. Se centra en la idea de que el peso corporal es un indicador primordial de salud y valor personal, promoviendo la noción de que ciertos tipos de cuerpos son más valorados que otros.

Esta cultura se manifiesta a menudo en la obsesión por perder peso, seguir dietas restrictivas y clasificar los alimentos como «buenos» o «malos», perpetuando la idea de que un cuerpo musculoso en el caso de los hombres, o un cuerpo delgado en el caso de las mujeres, son sinónimos de salud, belleza y éxito. Sin embargo, la cultura de la dieta puede ser perjudicial para la salud física y mental, aumentando el riesgo de desarrollar trastornos de la conducta alimentaria, baja autoestima y ansiedad.

Comprendiendo los alimentos “culposos”

El azúcar y los alimentos dulces tienen mala fama en la cultura de dieta. Con frecuencia se escuchan mensajes sobre el efecto perjudicial que tiene el consumo de azúcar en nuestra salud y, en parte, esto es cierto. 

El azúcar se encuentra presente en un gran porcentaje de alimentos industriales (los conocidos alimentos ultraprocesados) y es fácil sobrepasar el límite diario de azúcar si se consumen a diario. Sin embargo, dentro de un régimen de alimentación que prioriza el consumo de alimentos naturales, satisfacer un antojo por algo dulce, como un pedazo de pastel o unas galletas de vez en cuando, es más saludable que restringirlo. 

La restricción es una de las principales razones por las que se desarrolla una mala relación con la comida y el cuerpo, como sucede con los trastornos de conducta alimentaria. 



Alimentación intuitiva 

La alimentación intuitiva ofrece un enfoque diferente, celebrando y disfrutando los antojos alimenticios. Geneth Roth, una de las pioneras de esta corriente nutricional, dice que aceptar los antojos como algo natural, seguro y confiable es un acto revolucionario contra la cultura de la dieta. La autoconciencia, guiada por su voz interior, le permite comprender y vivir la sabiduría de su cuerpo.

Ahora, si tiene un antojo, ¿es mejor satisfacerlo sin culpas ni restricciones? Tal vez sí, sin embargo, aquí no termina la historia. Para muchas personas con trastornos alimentarios, los antojos pueden ser síntomas de emociones más profundas. Para abordar los antojos de comida de forma asertiva, puede seguir estos pasos:

  • Siéntese y explore su antojo. En lugar de rechazarlo, siéntese con la sensación del antojo y reflexione sobre lo que su cuerpo está tratando de comunicarle. Esto le brindará una comprensión más profunda de sus necesidades.
  • Escuche a su estómago. Preste atención a las señales que su estómago le envía. Conéctese con su cuerpo y su respiración para tomar decisiones más conscientes sobre si realmente desea comer algo.
  • Reconozca sus señales. Al permitirse sentir sus antojos y escuchar su estómago, podrá desconectar un poco de su mente. Con la práctica, aprenderá a interpretar mejor las señales de su cuerpo y a confiar en su intuición.
  • Celebre sus antojos. Ver a los antojos como mensajes que su cuerpo le está enviando, es un motivo de celebración. Esto establece una conexión más profunda entre sus pensamientos y sus necesidades físicas.
  • Pregúntese qué necesita. A veces, el hambre no es solo física, sino que puede ser una manifestación de otras necesidades emocionales, como el deseo de comodidad, aceptación o descanso. Sea curioso y explore qué es lo que realmente necesita.



Al escuchar y honrar sus antojos, se conectará más profundamente consigo mismo. Al abandonar las dietas restrictivas, se acercará más a conocer su intuición.

Conozca más sobre los antojos “culposos” y por qué pueden ser beneficiosos, como la panela, EN LA PERCHA. Haga click aquí. 

Comparte este artículo en:

Comentarios

Deje su respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *