jueves 8 de diciembre de 2022

Reflujo gastroesofágico, el “fuego que quema”

Reflujo gastroesofágico, el “fuego que quema”

Reflujo gastroesofágico, el “fuego que quema”

Es un fenómeno fisiológico, no tan conocido, pero frecuente en los ecuatorianos. Entre el 10% al 30% de la población lo padece.

Estefanía tenía, en ocasiones, dificultad para tragar ciertos alimentos. En algunos casos se le devolvían a la boca, sin vomitarlos, situación que la incomodaba significativamente. Pero, como no era muy frecuente, no le prestó atención hasta que, poco a poco, empezó a tener dolor en la conocida “boca del estómago” y en el pecho. Fue entonces cuando decidió visitar al médico especialista en el sistema digestivo. Su diagnóstico: reflujo gastroesofágico, un fenómeno fisiológico que puede llegar a ser patológico, pero se puede tratar con efectividad.

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Cuando una persona come, el alimento pasa desde la garganta hasta el estómago a través del esófago. En la parte inferior del esófago un anillo de fibras musculares (esfínter esofágico) impide que el alimento deglutido vuelva a subir. “Cuando este anillo muscular no se cierra bien, los contenidos del estómago pueden devolverse hacia el esófago. Esto se denomina reflujo gastroesofágico” indica la doctora Jesenia Ospina Arboleda, especialista en gastroenterología del Instituto Ecuatoriano de Enfermedades Digestivas (IECED), en Guayaquil. Añade que es una situación frecuente en los ecuatorianos, registrándose en hasta el 30% de la población.

Las causas de esta condición son diversas. Según la especialista, se presenta con los siguientes síntomas. Los primeros consisten en la sensación de agrieras o ‘fuegos’, que médicamente se conocen como pirosis, y el regreso de un alimento aún no digerido a la boca o regurgitación.

También pueden manifestarse como cuadros similares al asma, dolor opresivo atípico en el pecho, tos crónica, disfonía, sibilancias, la imposibilidad de tragar alimentos, dolor y salivación excesiva o espesa.

Una de las consecuencias más frecuente es la esofagitis, que es la inflamación de la mucosa del esófago, pues está expuesta al ácido producido por el estómago, compuesto por ácido clorhídrico y pepsina, pero también puede tener ácidos biliares y enzimas pancreáticas. Las esofagitis graves pueden ulcerarse y sangrar o cicatrizar de forma irregular, reduciendo el diámetro de la luz esofágica y dificultando el paso de los alimentos.

En algunos casos se puede producir un cambio de la mucosa normal en el esófago, que es sustituida por una mucosa más parecida a la del intestino delgado, más resistente al ácido. Esta situación se conoce como «esófago de Barrett» y su principal importancia radica en que se considera un factor de riesgo para desarrollar cáncer de esófago.

Los especialistas aseguran que una de las formas de prevenir episodios de reflujo es evitando recostarse enseguida de haber comido. Por lo que, se recomienda hacerlo mínimo después de tres horas de ingerir los alimentos.

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Factores de riesgo

Hay diversidad de situaciones que pueden predisponer a la persona a padecer reflujo gastroesofágico, como: la obesidad, el embarazo, el tabaquismo y, posiblemente, el consumo de alcohol. Sin embargo, uno de los principales es la Hernia de Hiato, que es una afección en la que la parte superior del estómago u otro órgano interno sobresale a través del hiato del diafragma.

Adicionalmente, aumenta su prevalencia en la edad avanzada. Se ha descubierto que la debilidad muscular con pérdida de flexibilidad y elasticidad predispone a su desarrollo. Esto puede causar que la parte superior del estómago no regrese a su posición natural, debajo del diafragma durante la deglución.

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¿Cómo se diagnostica?

El médico puede estudiar el reflujo mediante distintas pruebas diagnósticas, tales como:

Endoscopia superior. El especialista introduce un tubo delgado y flexible con una luz y una cámara (endoscopio) por la boca para ver el interior del esófago y del estómago. Los resultados de las pruebas suelen ser normales cuando hay reflujo, pero la endoscopia puede detectar si hay una inflamación en el esófago (esofagitis) o si hay otras complicaciones. También se puede realizar una endoscopia para tomar una muestra de tejido (biopsia) que luego se analizará para ver si hay complicaciones, como el síndrome de Barrett.

PH-metría esofágica. Es un estudio que sirve para diagnosticar enfermedad por reflujo gastroesofágico cuantificando el tiempo de exposición al ácido en 24 horas, saber en qué momentos del día se produce mayor reflujo ácido o no ácido y correlacionar los síntomas con la existencia de reflujo.

PH-metría con Impedanciometría. Se basa en el registro de los cambios en la impedancia eléctrica, provocada por el paso de un bolo (aire, alimento, saliva, contenido gastroduodenal).

Manometría esofágica. Constituye un estudio para examinar cómo se mueve el esófago cuando el paciente traga alimentos y así determinar si existe una patología de trastorno de motilidad del esófago, presencia y medición de hernia de hiato. Permite determinar la medida exacta donde se encuentra ubicado el esfínter esofágico inferior, para luego realizar una correcta colocación de la sonda de phmetría.

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Tratamiento eficaz

El tratamiento sugerido por los médicos especialistas, primero, gira en torno a la modificación de estilo de vida del paciente. Se recomienda bajar de peso, dejar de fumar, mejorar el hábito alimenticio en cantidades fraccionadas, consumir alimentos bajos en grasa y que la persona no se acueste inmediatamente después de comer.

En la parte farmacológica lo indicado es el tratamiento con agentes antisecretores gástricos. “Lo importante es diferenciar el síntoma predominante. Con este detalle, se aplicará el tratamiento específico y habrá una buena respuesta. Si el paciente es diagnosticado con esófago hipersensible, el tratamiento estará direccionado a la parte psicológica, por ejemplo”, comenta la experta.

En cuanto al ámbito quirúrgico, este tipo de tratamiento se indica para los pacientes que no responden a la etapa farmacológica, que tienen esofagitis severa, hernia hiatal, entre otras complicaciones. Sin embargo, se deben analizar los resultados de la manometría y la PH-metría e impedanciometría a la que la persona se sometió previamente para determinar este tipo de procedimiento.

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Jesenia Alexandra Ospina

Doctora en Medicina por la Universidad Católica Santiago de Guayaquil. Especialista en Epidemiología y Gastroenterología
Consulta privada en el Instituto Ecuatoriano de Enfermedades Digestivas (IECED) / 098 663 7750.
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Comentarios

6 comentarios

  1. Hola me gustaría, que vuelvan a publicar la revista , pero físico. Muchas personas no cuenta con internet para ver este tipo de revistas, además era más cómodo y entretenido ya puedo palpar su contenido, sin tener que distraerme con otras páginas w. Espero vuelva la revista física.

    1. Estimad@, que gusto saber que este artículo es de su agrado. Esperamos que siga navegando en la Maxi Online y comparta con sus conocidos los temas de interés.

  2. Padezco esos síntomas, al vomitar en mis embarazos ensanchó los tubos gástricos, hoy día la acidez me afecta. Lo que me alivia es evitar las harinas, café con pan, más verduras y el omeprazol. Gracias por la información

    1. Estimad@, que gusto saber que este artículo es de su agrado. Esperamos que siga navegando en la Maxi Online y comparta con sus conocidos los temas de interés.

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