Parte del calcio que tu cuerpo necesita puede provenir de la leche. Descubre por qué este lácteo, sin importar la edad, sigue siendo esencial en tu alimentación.
La leche aporta gran variedad de nutrientes al organismo, siendo el calcio uno de los más importantes. Durante la infancia —etapa clave para el desarrollo—, este alimento cumple un rol esencial en la formación de huesos y dientes fuertes. Sin embargo, la leche no es exclusiva para niños, sino que también forma parte de la alimentación en la vida adulta, contribuyendo al mantenimiento de la salud ósea, especialmente en etapas donde el cuerpo necesita conservar su densidad ósea y función muscular.
Una fuente de nutrientes
Además de ser uno de los alimentos más ricos en calcio, contiene proteínas de alto valor biológico, es decir, que el cuerpo aprovecha de mejor manera. También aporta vitaminas A y del complejo B (como la B12), fósforo y magnesio.
Por ello, desde el 2001, cada 01 de junio se celebra el Día Mundial de la Leche, una fecha instaurada por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO, por sus siglas en inglés), en reconocimiento a su alto valor nutricional y su importancia en la alimentación a escala global, para promover los beneficios de su consumo en la salud.

Sin importar tu edad, necesitas calcio
El calcio es un mineral clave para el buen funcionamiento del cuerpo. Ayuda a mantener huesos y dientes fuertes, y también participa en procesos importantes como el movimiento de los músculos, la transmisión de señales nerviosas y la coagulación de la sangre. Además, interviene en la liberación de hormonas y contribuye al buen funcionamiento del corazón y otros procesos esenciales del organismo. La leche, al ser uno de los alimentos más ricos en calcio y una de las fuentes que el cuerpo absorbe con mayor facilidad, explica por qué su consumo debe mantenerse a lo largo de toda la vida.
Así, la leche puede formar parte del consumo diario como una forma práctica de aportar calcio y otros nutrientes esenciales dentro de una alimentación equilibrada. Si bien no es la única fuente de calcio, es una opción versátil que puede incluirse en distintas preparaciones, desde batidos y bebidas hasta sopas, postres y más.
Variedades de leche
- Entera: es rica y cremosa, y contiene aproximadamente 4 % de grasa.
- Semidescremada: con 50 % menos grasa que la entera. Una opción más ligera que mantiene su aporte de calcio y proteínas.
- Descremada: tiene menos del 0,5 % de grasa. Perfecta para dietas bajas en calorías, pero conservando el calcio y las proteínas de la leche.
- Deslactosada: libre de lactosa. Es una excelente alternativa para personas con intolerancia, ya que ofrece los mismos nutrientes, pero con la lactosa previamente descompuesta, lo que facilita la digestión.
Recuerda: la diferencia entre los tipos de leche está en su contenido de grasa, no en su valor nutritivo principal.