sábado 19 de septiembre de 2026

¿Estrés o burnout? Aprende a reconocer las señales

¿Estrés o burnout? Aprende a reconocer las señales

¿Estrés o burnout? Aprende a reconocer las señales

El burnout no aparece de un día para otro. Descubre cómo el estrés sostenido puede llevarte a este estado y cuáles son sus principales síntomas.

Atravesamos una época en la que la vida laboral se vuelve más compleja debido al surgimiento de nuevas tecnologías, la limitada oferta de empleo y la inestabilidad de las plazas de trabajo. Tener un empleo estable, más que el ejercicio de un derecho, se ha convertido en un logro difícil de sostener. Esta presión constante puede repercutir en la salud física y mental.

Es en este contexto donde aparece el burnout, un estado de agotamiento físico y emocional asociado a la exposición prolongada a situaciones de estrés laboral que no han sido gestionadas de manera adecuada.

La paradoja del burnout

Estudios recientes señalan que el burnout trae consigo una paradoja: la persona que padece del síndrome del “trabajador quemado” tiene mayor dificultad para desconectarse del trabajo o vivir plenamente el tiempo libre.  

Además, en la sistematización de 198 estudios sobre burnout, realizada en 2021 por la Universidad Mannheim, se evidenció que las personas con trabajos más agotadores mental y emocionalmente eran menos propensas al descanso que quienes desempeñaban labores físicamente exigentes, como construcción o mudanzas.




Del estrés hacia el burnout

El burnout o síndrome del “trabajador quemado” no aparece de repente. Se desarrolla de forma progresiva, luego de haber atravesado algunas fases en el espacio laboral:

  1. Primera fase: al inicio, la persona experimenta motivación por el trabajo que le han encargado, tiene altas expectativas y muestra disposición para participar activamente, dar más de su tiempo (horas extras) y contribuir con lo que se le solicita de forma proactiva y eficiente.  
  2. Segunda fase: con el paso del tiempo, las situaciones cotidianas comienzan a acumularse. La motivación inicial va disminuyendo y aparecen episodios de estrés más frecuentes. Esto da paso al estancamiento, donde la persona comienza a cuestionar su capacidad y rendimiento frente a las exigencias laborales.
  3. Tercera fase: aquí aparece la frustración. El trabajo deja de generar satisfacción o realización personal y comienza a percibirse como una carga. Los problemas laborales pueden superar los recursos emocionales disponibles para afrontarlos y manifestarse mediante ansiedad, irritabilidad y fatiga constante.
  4. Cuarta fase: la persona experimenta la apatía, que se refleja en una baja notable de su productividad, tendencia a la procrastinación, desapego emocional de su contexto laboral y una sensación profunda de que nada de lo que hace tiene importancia, ni para sí misma ni para el lugar de trabajo.


Finalmente, el burnout puede manifestarse como un agotamiento físico y emocional persistente, acompañado de alteraciones del sueño, dolores de cabeza o musculares, molestias gastrointestinales, tendencia al aislamiento y tristeza profunda.

Síntomas de burnout

Entre las señales que pueden presentarse están:

  • Ansiedad y preocupación constantes, que se mantienen fuera del horario laboral y se incrementan durante el trabajo.
  • Dificultad para concentrarse, priorizar y atender, en orden, las demandas que el trabajo le exige. 
  • Inquietud inusual, necesidad de moverse en el espacio laboral, dificultad para relajarse o mantener la calma, o simplemente no poder dejar de pensar en el trabajo.
  • Agotamiento mental que impide la toma de decisiones y pensamientos pesimistas que se direccionan hacia uno mismo y hacia los demás.
  • Irritación, confusión, pensamientos catastróficos, malas relaciones con los colaboradores, entre otros.


Responsabilidad compartida

Salir del burnout no depende solamente de la persona que lo padece; las organizaciones y los lugares de trabajo tienen una fuerte responsabilidad en el clima laboral y las demandas que presionan a sus trabajadores. La falta de planificación, un liderazgo autoritario, la incapacidad para delegar adecuadamente las tareas y fortalecer el trabajo en equipo son algunas de las variables que pueden generar en los colaboradores una sensación de agotamiento y contribuir al burnout.

Por el contrario, las organizaciones que han comprendido la importancia de sostener adecuadamente el equilibrio entre trabajo y vida personal evidencian menos casos de burnout. Esto permite a sus colaboradores comprender su aporte a los objetivos de la empresa y, al mismo tiempo, priorizar la vida familiar, los espacios de socialización y el descanso.



¿Cómo prevenirlo?

Como trabajador: 

  • Aprende a establecer límites claros en cuanto a horarios y las responsabilidades laborales.
  • Haz respetar la vida familiar y social, reconociendo que el trabajo es un medio para disfrutar de la vida y no la vida misma.
  • Organiza las tareas cada día, priorizando adecuadamente las acciones en función de los objetivos de la empresa y los propios.
  • Ten y sostén hábitos saludables en cuanto a la comida, tiempo de ocio, actividad física regular, pausas activas, vacaciones, etc.
  • Manifiesta tus necesidades de apoyo a los jefes, evita cargarte con tareas que no puedes sostener y habla oportunamente sobre aquello que te preocupa.
  • Busca apoyo profesional externo, terapéutico y psicológico, para elaborar estrategias que contribuyan al mejoramiento de la calidad de vida y la salud mental y física.


Como empresa:

  • Busca asesoría profesional para determinar los roles y funciones de los colaboradores en función de los objetivos de la empresa y el mejoramiento de la cultura y el clima laboral.
  • Reconoce el esfuerzo y compromiso de los colaboradores.
  • Respeta los horarios de trabajo y las funciones de los colaboradores.
  • Favorece la vida familiar y social de los colaboradores a partir de una adecuada organización del tiempo y las tareas.
  • Cumple con la ley en cuanto a honorarios, horas extras, vacaciones, horarios de trabajo, etc.
  • Promueve un liderazgo asertivo, positivo y motivador.

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Maritza Crespo, M.A. y Diego Tapia Figueroa Ph.D.

Psicólogos Clínicos
098 706 2628
diego.tapia.figueroa@gmail.com

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