jueves 8 de diciembre de 2022

Cinco consejos para enfrentar un cambio de colegio

Cinco consejos para enfrentar un cambio de colegio

Cinco consejos para enfrentar un cambio de colegio

Puede ser una situación de gran estrés para los niños y es posible manejarla con la ayuda de los padres.

Inicia un nuevo año lectivo en la Sierra y en la Amazonía y las expectativas de los estudiantes se renuevan. Muchos niños y adolescentes vivirán nuevamente la experiencia de encontrarse en entornos conocidos, con sus compañeros y profesores habituales y con las rutinas y retos de cada año. Sin embargo, para otros, el inicio de un nuevo año escolar traerá consigo una preocupación adicional: el cambio de colegio.

Hay diversidad de razones para un cambio de colegio: el traslado de ciudad que tienen que hacer sus padres, cuestiones económicas, el paso a una nueva etapa de formación en el colegio, etc. En la mayoría de los casos, el cambio se decide luego de la reflexión de los formadores y suele estar motivado por el bienestar y por querer “hacer lo mejor” para sus hijos. En la mayoría de situaciones, no es una decisión del niño o del adolescente y, más aún, no es algo de su agrado.

El inicio en un nuevo centro educativo, para muchos estudiantes, implica una serie de retos y procesos que los llenan de temores e incertidumbre. Estudiar en un entorno que no les es familiar, con personas que no conocen, dejar de ver cotidianamente a sus profesores y compañeros y comenzar un proceso de adaptación social y académica (siempre hay cosas que no se aprendieron o que se aprendieron de manera distinta), puede constituirse en un problema para el que no están listos.

Así como, en la mayoría de los casos, los padres son los que deciden el cambio de colegio, ellos también son los llamados a acompañar a sus hijos en el proceso de adaptación y a asumir el reto de conocer e insertarse en un entorno distinto, iniciar nuevas relaciones y superar las semanas que vendrán y en las que “ser el nuevo/a” puede convertirse en un problema.

A continuación, algunas ideas que pueden ayudar a los padres y madres en este proceso:

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Tratar de comprender

En muchos de nuestros artículos hemos mencionado la importancia de abrir y mantener espacios de diálogo dentro de la familia. Dialogar no es hacer un monólogo que va de padres a hijos o llenar el espacio de palabras vacías. La conversación abierta e interesada implica preguntar y escuchar profundo (sin interrumpir), queriendo comprender y conectarse con el otro.

Teniendo esto como premisa, hablar a los hijos sobre la decisión, argumentándola y dando razones válidas que, sin duda, las hay, es un buen comienzo para un diálogo que busque comprender qué es lo que a ellos les preocupa, les afecta o temen, en referencia al cambio de colegio.

De la misma manera que hay variadas razones que llevan a los padres a decidir el cambio, los niños y adolescentes también pueden tener variadas razones para su nerviosismo o ansiedad. Entre las más comunes que hemos podido escuchar en nuestra consulta, son: miedo a no hacer nuevos amigos; temor a no estar a la altura académica del nuevo entorno; no tener respuestas o no saberlas; equivocarse; nerviosismo por no conocer a las autoridades del nuevo colegio y que ellos, a su vez, no los conozcan; miedo a hacerlo mal, a que sus padres se molesten porque no se adaptan; a no contar con nadie.

En estos casos, escuchar es importante, más que decir que no será así, que las cosas irán bien o que “solo” es un cambio de colegio. Minimizar los temores o ignorarlos no es buena idea si lo que queremos es apoyar a los hijos en el proceso y lograr que la adaptación se dé rápido y positivamente. Tratar de comprender las razones del temor, del malestar o las dudas, ayudará a que los padres puedan, con paciencia y respeto, ir respondiéndolas de la manera en que sus hijos necesitan, poniendo siempre como prioridad el interés superior de ellos y ellas.

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Implicarse en el cambio

Otra de las cosas que los padres deben hacer para facilitar el cambio de colegio de sus hijos es acompañarlos en el proceso. Esto significa, entre otras cosas, estar con ellos en los primeros contactos con el nuevo entorno: pruebas de ingreso, entrevistas, etc.

Acompañarlos a recorrer las instalaciones y comentar las cosas interesantes o atractivas del nuevo entorno es una de las maneras que pueden ayudarlos a mirar las cosas con ojos curiosos y con expectativa. También preparar juntos los útiles escolares y uniformes de manera que compartan un espacio de creatividad y curiosidad para que esta sensación los acompañe en su adaptación.

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Sin presión

Cambiarse de colegio es algo importante. Los niños y adolescentes pasan largas horas de su vida en las instituciones educativas y su vida social, al menos al principio, se circunscribe al hogar y al colegio. En ese sentido, iniciar con el establecimiento de lazos en otro sitio requiere un tiempo que es necesario darles para su adaptación.

Preguntar sobre cómo se van sintiendo puede dar información adecuada para tomar decisiones de cómo seguir acompañando al hijo en este proceso. Hacer consultas a los docentes para saber cómo está viviendo este período su hijo es otra alternativa.

Sin embargo, no hay nada mejor que tener paciencia y estar presente, siempre y cuando el niño o adolescente lo requiera, tratando de comprender sus nuevas necesidades y actualizándose en lo que, con los cambios, vaya requiriendo para su desarrollo constructivo.

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El cambio es positivo y parte de la vida

El cambio es parte de la vida y cuando estos son importantes nos atemoriza la incertidumbre de lo que pasará. Pero, la vida implica el cambio y este es saludable.

Ayudar a los hijos a que valoren las nuevas experiencias, se abran a nuevas relaciones y conozcan más mundo es parte de educarlos para la vida, que es cambio. Emocionarse con ellos por los nuevos aprendizajes y experiencias que vivirán y hacerles saber que estarán acompañándolos en el proceso puede significar que vivan con algo menos de ansiedad durante este proceso.

Adicionalmente, el cambio no debe ser visto como un corte definitivo. Cambiarse de colegio no significa que el niño o adolescente pierda las relaciones construidas en el otro contexto educativo. Procurar mantener la amistad y fomentarla también puede ayudar a que los niños comprendan que se puede seguir con la vida a pesar del cambio de colegio.

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Mantener otras cosas de la misma manera

Finalmente, como padres, hay que hacer un esfuerzo por que los hijos sigan con algunas de las rutinas que el antiguo colegio fue formando, por ejemplo, la hora de despertarse y el desayuno; el espacio para las tareas y el tiempo de recreación. Estas rutinas ayudan a mantener la estabilidad. Un cambio en el colegio no necesariamente significa una transformación en otros aspectos de la vida y seguir siendo parte de sus grupos de interés, verse con sus amigos y salir en familia, son cosas que los ayudan a sentir que las cosas tienen continuidad, aunque hayan cambiado de institución académica, y que cuentan permanentemente con el acompañamiento respetuoso, comprometido, responsable y amoroso de sus padres.

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Maritza Crespo Balderrama, M.A. y Diego Tapia Figueroa, Ph.D.

Psicólogos Clínicos
098 706 2628

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Comentarios

3 comentarios

    1. Estimad@, que gusto saber que este artículo es de su agrado. Esperamos que siga navegando en la Maxi Online y comparta con sus conocidos los temas de interés.

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