Agua segura para crecer saludable

Agua segura para crecer saludable

Agua segura para crecer saludable

El crecimiento adecuado no depende solo de una buena alimentación. El consumo de agua segura y los hábitos de higiene también ayudan a prevenir enfermedades y contribuyen al desarrollo de los niños.

El agua es indispensable para el crecimiento y el bienestar infantil. Además de ser necesaria para una adecuada hidratación, el acceso a agua segura y una buena higiene ayudan a prevenir enfermedades que pueden afectar la nutrición, el desarrollo y, en los casos más graves, poner en riesgo la vida de los niños.



¿Por qué el agua y la higiene son tan importantes? 

Durante los primeros años de vida, el sistema inmunológico aún se encuentra en desarrollo, por lo que los niños son más susceptibles a contraer infecciones causadas por virus, bacterias y parásitos presentes en el agua o en superficies contaminadas.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), las enfermedades diarreicas son una de las principales causas de malnutrición y la tercera causa de muerte en niños menores de cinco años. Gran parte de estas enfermedades pueden prevenirse mediante el acceso a agua potable segura, un saneamiento adecuado y el lavado de manos con agua y jabón.

Además de reducir el riesgo de diarrea, estas medidas ayudan a prevenir otras enfermedades infecciosas y protegen el estado nutricional de los niños, ya que los episodios repetidos de diarrea dificultan la absorción de nutrientes y pueden afectar el crecimiento.

Recuerda: no toda el agua que parece limpia es segura para beber. El agua segura proviene de una fuente potable o ha sido tratada adecuadamente para eliminar microorganismos que pueden causar enfermedades.





Agua segura e higiene en los alimentos

Además del lavado de manos, consumir agua segura y manipular correctamente los alimentos son medidas fundamentales para prevenir enfermedades. El agua destinada al consumo siempre debe provenir de una fuente potable. Si existen dudas sobre su calidad, la OMS recomienda hervirla o utilizar métodos adecuados de tratamiento antes de beberla. Para reducir el riesgo de enfermedades, puedes poner en práctica lo siguiente:

  • Almacena el agua en recipientes limpios y con tapa, y manipúlala con utensilios limpios para evitar su contaminación. 
  • Lava frutas y verduras con agua segura antes de consumirlas y cocina por completo las carnes, aves y huevos. 
  • Evita la contaminación cruzada entre alimentos crudos y cocidos. Utiliza tablas de picar diferentes para carnes y para frutas y verduras. 
  • Refrigera los alimentos perecibles lo antes posible y evita dejarlos a temperatura ambiente durante periodos prolongados. 
  • Mantén limpias las superficies de la cocina, como mesones, tablas de picar y paños, para reducir la proliferación de bacterias.


Un correcto lavado de manos 

El lavado de manos con agua y jabón es una de las medidas más sencillas y eficaces para prevenir este tipo de enfermedades. Por eso, es importante promover el hábito desde la infancia, con el ejemplo de los adultos. 

Lávate las manos siempre: 

  • Antes de preparar alimentos. 
  • Antes de comer. 
  • Después de ir al baño. 
  • Después de cambiar pañales. 
  • Después de limpiar la casa o el baño. 
  • Después de sonarse la nariz, toser o estornudar. 
  • Después de tocar animales o manipular basura. 


Importante: el lavado de manos debe durar al menos 20 segundos.


Paso a paso para un correcto lavado de manos

  1. Las manos deben estar bien mojadas con agua. 
  2. Usa el jabón, extendiéndolo y frotando sobre las palmas de las manos de forma abundante. 
  3. Frota la palma de la mano derecha contra el dorso de la mano izquierda entrelazando los dedos y viceversa. 
  4. Frota las palmas de las manos entre sí, con los dedos entrelazados. 
  5. Frota el dorso de los dedos de una mano con la palma de la mano opuesta y entre los dedos. 
  6. Frota con un movimiento de rotación el pulgar izquierdo atrapándolo con la palma de la mano derecha y viceversa. 
  7. Frota las puntas de los dedos de la mano derecha contra la palma de la mano izquierda, haciendo un movimiento de rotación y viceversa. 
  8. Enjuaga bien tus manos con abundante agua. 
  9. Sécalas con una toalla limpia y, con la misma toalla, cierra la llave del grifo. 


Los hábitos de higiene se aprenden desde la infancia y se fortalecen con el ejemplo. Cuando padres, cuidadores y educadores incorporan rutinas como el lavado de manos, el consumo de agua segura y la correcta manipulación de los alimentos, contribuyen a crear entornos más saludables que influyen directamente en el crecimiento y el bienestar de los niños.

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