Cómo acompañar al joven que se convierte en adulto 

Cómo acompañar al joven que se convierte en adulto 

Cómo acompañar al joven que se convierte en adulto 

Transitar la juventud hacia la vida adulta exige decidir entre estudios, trabajo y bienestar personal. Un entorno familiar presente es clave para transitar esta etapa con seguridad y responsabilidad.  

La juventud constituye una etapa de transición entre la adolescencia y la vida adulta, caracterizada por la consolidación de la identidad y la toma progresiva de decisiones para el proyecto de vida. 

En la actualidad, esta etapa está influenciada por transformaciones tecnológicas, sociales y económicas que plantean nuevos desafíos para los jóvenes. Al mismo tiempo, supone una creciente búsqueda de autonomía e independencia, así como la necesidad de asumir mayores responsabilidades sobre las propias decisiones y el autocuidado. Por eso, el desarrollo de estas capacidades es esencial para avanzar hacia una vida adulta autónoma y orientada a la realización personal.

Consolidación de la identidad

Si bien es cierto que la identidad basa sus cimientos en las enseñanzas recibidas en la infancia, las redes sociales amplifican las expectativas irreales de éxito —cuerpo y estilo de vida—, lo que puede influir en elecciones importantes sobre la propia identidad. Por ello, es importante contar con referentes reales y cercanos, coherentes, positivos y capaces de transmitir valores sólidos, que permitan construir una identidad auténtica y sostenible.




El deseo de ser autónomo           

Para los jóvenes, alcanzar la independencia implica tomar decisiones sobre sus estudios, trabajo y relaciones afectivas, mientras adquieren experiencias y asumen responsabilidades que contribuyen a construir su proyecto de vida:

Estudios superiores

Las expectativas familiares y sociales pueden llevar a considerar la educación superior como un paso inevitable hacia la vida adulta, incluso cuando el joven aún no se siente preparado para decidir su futuro. Contar con acompañamiento y tiempo para explorar sus intereses puede facilitar una elección más consciente.

Inserción laboral

El acceso al primer empleo es uno de los mayores desafíos. En 2025, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) señaló que los jóvenes en América Latina y el Caribe tienen tasas de desocupación tres veces superiores a las de los adultos y una informalidad que afecta al 60 % de quienes trabajan. Esta realidad exige resiliencia y preparación para responder a un entorno laboral que demanda nuevas habilidades, especialmente relacionadas con la tecnología avanzada.




Pareja

Las primeras relaciones afectivas estables también forman parte de esta etapa, sin embargo, pueden estar influenciadas por presión social y necesidad de validación. Es importante que los jóvenes puedan entender la pareja como una opción de vida y no como un estándar de cumplimiento social.

Cuidar de uno mismo 

Además de las presiones de independizarse, elegir una carrera y acceder al trabajo, los jóvenes se enfrentan a la sobreexposición a plataformas digitales, el consumo de sustancias, la inseguridad y la incertidumbre por el futuro. Para afrontar estas realidades deben adquirir responsabilidad sobre su autocuidado, con el apoyo familiar y, sobre todo, con iniciativa propia:

  • Contexto familiar: asumir responsabilidades acordes a cada etapa de desarrollo es crucial para una juventud plena, especialmente en la convivencia familiar hasta alcanzar la independencia. El desafío de los padres es establecer acuerdos claros que mantengan la armonía en el hogar y fortalezcan el autocuidado.
  • Educación financiera: la relación con el dinero también se cultiva desde la niñez. Aprender a reconocer el valor de las cosas, diferenciar necesidades de deseos y manejar un presupuesto proporciona buenos cimientos para la vida adulta. Cuando estos aprendizajes no se desarrollaron en familia, es importante buscar formación en este ámbito.
  • Salud mental y bienestar emocional: para cuidar la salud mental, es importante que los jóvenes desarrollen hábitos saludables y habilidades socioemocionales. Esto implica mantener patrones de sueño adecuados y una alimentación consciente, realizar ejercicio regular y aprender a gestionar las emociones. Además, la educación preventiva es clave para reconocer y atender a tiempo situaciones que puedan afectar su bienestar emocional. 


Ejercicio práctico 

Después de leer este artículo, te invitamos a reflexionar y hacer tu plan de acción familiar.

Instrucciones

Lee cada numeral y escoge una de las opciones que mejor defina tu realidad familiar:

  1. En lo relacionado con la elección de estudios superiores:
    1. Los padres han influenciado en la elección de carrera de sus hijos.
    2. El joven ha podido tomar la decisión de carrera con total libertad. 
    3. Existe el apoyo económico de la familia para los estudios universitarios.
  2. En las tareas del hogar:
    1. Los padres asumen toda la responsabilidad en las tareas del hogar.
    2. Los padres delegan tareas a sus hijos.
    3. Existen consecuencias cuando los hijos no cumplen con las tareas asignadas.
    4. Padres e hijos jóvenes establecen acuerdos para compartir las tareas del hogar.
  3. En el manejo de las finanzas:
    1. Los padres entregan a sus hijos un valor semanal o mensual para sus gastos y no existe una orientación específica. 
    2. Los padres orientan a sus hijos sobre el uso responsable del dinero.
    3. La familia tiene hábitos de ahorro para alcanzar objetivos específicos como entretenimiento, vacaciones o tecnología.
    4. Los hijos que trabajan aportan a los gastos de la casa.
  4. En la familia se dialoga sobre temas de sexualidad, pareja, alcohol y otras sustancias o seguridad: 
    1. Con frecuencia.
    2. Ocasionalmente.
    3. Nunca.


Para finalizar revisa tus respuestas y reflexiona sobre sus efectos en la vida de tus jóvenes. A partir de eso, elabora un plan de acción familiar.

La juventud es una etapa de desafíos y oportunidades donde el acompañamiento familiar y social es necesario. El objetivo es formar jóvenes capaces de tomar decisiones, cuidar de sí mismos y contribuir positivamente a la sociedad.

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Msc. María Paulina Garcés

Psicóloga

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