El cacao es el ingrediente base del chocolate y el protagonista de experiencias llenas de sabor. Anímate a realizar una cata en casa y descubre las características, aromas y sabores que hacen único a cada tipo de chocolate.
Cada 7 de julio se conmemora el Día Mundial del Cacao, una fecha que reconoce su valor cultural, económico y gastronómico en todo el mundo. Hablar del cacao es también destacar a su producto estrella: el chocolate, uno de los alimentos más apreciados y consumidos a escala mundial.
Además de su importancia histórica, el cacao destaca por sus beneficios nutricionales. Es una gran fuente de antioxidantes con propiedades antiinflamatorias, ayuda a fortalecer el sistema inmunológico, favorece la salud intestinal y contribuye a mejorar el estado de ánimo, el rendimiento y la calidad del sueño.
Todos estos beneficios, sumados a su sabor y versatilidad, han convertido al cacao en uno de los ingredientes más apreciados, especialmente en el mundo del chocolate.
La magia del chocolate
Aunque hoy el chocolate es un producto fácil de encontrar, hace miles de años era considerado un alimento de dioses, una bebida milagrosa e incluso una moneda de intercambio. En sus inicios, el cacao se consumía en estado puro, por lo que su sabor era mucho más amargo e intenso.
Fue en 1875 cuando Daniel Peter y Henri Nestlé crearon el chocolate con leche. Este invento revolucionó el consumo del cacao y popularizó el chocolate, dando paso a miles de variedades y derivados que conocemos en la actualidad.
Hoy existe tanta variedad de chocolates que es común elegir siempre los mismos, quizá los más dulces o los que contienen leche. Sin embargo, un buen chocolate suele tener un mayor porcentaje de cacao. Esto no significa que debas escoger el más amargo, sino que puede ser la oportunidad perfecta para animarte a descubrir nuevos sabores y aromas a través de una cata casera.

¿Cómo hacer una cata de chocolates?
Lo primero es elegir la variedad para la cata. Puedes empezar con cuatro a seis tipos de chocolate, dependiendo de tu experiencia previa. Todos deben estar a temperatura ambiente.
Los chocolates deben probarse de menor a mayor porcentaje de cacao. Puedes comenzar con chocolate blanco o con leche (30 % a 40 % de cacao), continuar con chocolates semiamargos (50 % a 70 % de cacao) y finalizar con chocolates amargos o dark (70 % o más de cacao).
Recuerda que un mayor porcentaje de cacao no siempre significa mejor calidad. Lo ideal es elegir chocolates elaborados con cacao fino de aroma y de buena calidad.
Antes de empezar, ten a la mano agua para beber entre cada muestra y prepara galletas o tostadas de sabor neutro (sin sal ni azúcar), pan blanco o manzana. Esto ayudará a limpiar las papilas gustativas entre degustaciones.
- Observar
Mira el chocolate con atención y analiza su apariencia, brillo y color. Un buen chocolate tiene un brillo uniforme, sin manchas blanquecinas ni marcas. Las tonalidades pueden variar según el tipo de chocolate.
- Oler
Aprecia su aroma. Inhala lentamente mientras percibes las notas aromáticas que desprende. Un chocolate de calidad suele tener aromas más complejos y definidos.
- Tocar
Siente su textura. Un buen chocolate es firme, no se pega ni se siente grasiento al tacto. Es normal que se derrita ligeramente si permanece mucho tiempo en contacto con las manos debido a la temperatura corporal.
- Escuchar
Toma un pedazo y rómpelo cerca de tu oído. El “crack” debe ser limpio y seco. Generalmente, mientras más cacao tenga un chocolate, más firme será su textura.
- Saborear
Coloca una pieza de chocolate sobre tu lengua y deja que se derrita lentamente. Empieza a identificar los sabores y aromas: pueden aparecer notas frutales, florales, cítricas o especiadas. Luego mastica suavemente y disfruta de su textura y complejidad.
Lo ideal es explorar distintos tipos de chocolate y despertar tu curiosidad al momento de elegir. Poco a poco podrás desarrollar un paladar más entrenado y disfrutar del cacao en todas sus versiones.