El nacimiento de un hermano o hermana implica cambios para todos en la familia y, sin lugar a duda, son los propios hijos los que experimentan de forma profunda y variada la presencia de un nuevo integrante.

Por Maritza Crespo y Diego Tapia F. Psicólogos Clínicos / iryse.org

El vínculo entre hermanos tiene varias facetas, que van desde el hecho de compartir los mismos genes hasta las que se construyen en la rivalidad y la competencia. Fortalecer este vínculo es necesario para que exista bienestar familiar.

Una relación positiva con hermanos es posible

Una relación positiva con hermanos es posible

Todos hemos escuchado, probablemente vivido, historias en las que las relaciones entre hermanos son difíciles y complejas. Estas van cambiando, como todo, a lo largo de la vida. En el mejor de los casos, los niños ven en su hermano/a un compañero o un cómplice para sus juegos y travesuras. Se construyen relaciones de amor y amistad porque se comparten vivencias comunes, sobre todo cuando la diferencia etaria no es muy grande. Se trata entonces de relaciones que son vividas intensamente.

Durante la adolescencia, estas relaciones suelen cambiar. Los hermanos ceden el espacio a los amigos y, a no ser que el círculo social sea el mismo, se transforma el vínculo fraterno. Es común ver que, durante esta etapa de desarrollo, los hermanos ocupan el espacio del confidente o consejero, aliado o antagonista, según el caso.

Durante la adultez, los hermanos que han logrado construir relaciones sólidas, son apoyo mutuo para la consolidación de los proyectos individuales o familiares y son, además, respaldo en cuanto a la seguridad y estabilidad de los sobrinos.

En la última etapa de la vida es común ver cómo los hermanos, frente a la soledad de la pérdida de sus seres queridos, vuelven a constituir una relación más estrecha y solidaria, sostenida en la cercanía, compañía mutua y el entendimiento.

Fortalecer este vínculo

Fortalecer este vínculoLos padres serán los promotores de una relación positiva entre pares, en la que los hermanos podrán enriquecerse con la experiencia y conocimientos del primer hijo y la curiosidad y apertura del segundo. Tienen cosas que aprender del otro, son corresponsables de construir una relación que promueva la libertad y el respeto mutuo.

  • Recuerden que cada hijo es distinto, individual y único. Esto también debe resaltarse en beneficio de una relación positiva entre hermanos. Cada hijo merece su propio espacio (su cama, su cuarto, su entorno privado e individual), para que su desarrollo sea pleno. Incluso es positivo que cada hermano tenga su propio grupo de amigos y actividades específicas de su edad, permisos, responsabilidades y especificidades relacionadas con su etapa de desarrollo.
  • Las relaciones entre hermanos se sostienen en el vínculo cotidiano, en el cuidado respetuoso y responsable por el otro. La valoración y reconocimiento sincero de la diferencia, la aceptación mutua y en el compartir habilidades creativas para relacionarse y satisfacer sus necesidades propias.
  • Los padres deberán ejercer el rol de mediador de los conflictos entre los hijos (en especial si son pequeños), ayudándolos a llegar a acuerdos que les permitan resolver sus problemas de manera justa y evitando la parcialidad por uno u otro. Deben tener en cuenta que la violencia física, verbal o emocional no es aceptable entre ellos y debe primar el buen trato y el respeto.
  • Para los padres es un reto promover el vínculo fraterno y reconocer la riqueza de la individualidad de cada uno de los hijos, sin compararlos. Palabras y acciones que valoren lo que cada uno tiene de bueno y reflejen respeto y valoración por cada hermano en sus diferencias, son las herramientas que permitirán que la relación entre los hijos sea positiva, reflexiva, generosa y armónica.
  • Más que el orden del nacimiento, las relaciones serán influenciadas por la significación que los padres den a ese orden de “llegada” a la familia. Transmitir la sensación de que son siempre bienvenidos y que les encanta compartir tiempo con cada uno, juntos e individualmente. Los vínculos fraternos son importantes para las personas y los padres legitiman su valor.
Si preguntamos cuáles son las relaciones más significativas en la vida, la que se entabla con un hermano o hermana está entre ellas

 

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