TDA y TDAH en niños: señales que debe considerar

TDA y TDAH en niños: señales que debe considerar

TDA y TDAH en niños: señales que debe considerar

Conozca qué hay detrás de estos trastornos, cuáles son sus características y cómo se manifiestan en la infancia.

Es probable que haya escuchado alguna vez las siglas TDA o TDAH. Sin embargo, no siempre se conoce con claridad qué significan o implican. Por ello, en este artículo le explicamos qué son y cómo reconocer algunas de sus características.




¿Qué es el TDA y TDAH?

El Trastorno por Déficit de Atención, con o sin hiperactividad, se relaciona con dificultades para mantener la atención, organizar tareas y gestionar el tiempo de manera constante y repetitiva. 

El TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad) es uno de los diagnósticos del neurodesarrollo más frecuentes en la infancia. Mientras que, el TDA (Trastorno por Déficit de Atención) corresponde a una de sus variantes, en la que no se presenta hiperactividad.

Diversos estudios señalan que en el TDA y TDAH existen diferencias en el funcionamiento de algunas áreas del cerebro, especialmente en la corteza prefrontal, la zona del cerebelo y los ganglios de la base. Estas regiones participan en procesos como la regulación de la atención y el control de impulsos, aspectos claves durante la infancia, una etapa esencial para el desarrollo y el aprendizaje.

Aunque el TDA y el TDAH comparten varias características, también presentan diferencias en la forma en que se manifiestan.

TDA Y TDAH: similitudes y diferencias

TDATDAH
Dificultad de atención.
Problemas de concentración y enfoque.
Problemas para la organización de tareas.
Problemas para seguir instrucciones o detalles.
Comportamiento tranquilo o lento.Se distrae con facilidad.
Suelen parecer personas reservadas.Comportamiento dinámico con movimientos constantes y sin motivo aparente.
Aparentar “perderse” en sus pensamientos constantemente. Hablar en exceso.
Habilidades sociales disminuidas por: pasividad, timidez, falta de iniciativa.Interrumpir a otros sin intención.
Predisposición a la ansiedad.Tomar decisiones sin meditarlas.
Poca tolerancia a la espera.
Los síntomas se mantienen estables durante toda la vida.Los síntomas son más evidentes en la niñez y en la adolescencia. En la adultez se presentan más como una inquietud interna (poco observable desde afuera), aunque la impulsividad se mantiene.

El TDAH se diagnostica con más frecuencia en niños que en niñas, entre dos y tres veces más. Esto no significa que las niñas no lo tengan. En su mayoría, los niños presentan conductas con mayor movilidad, hiperactividad e impulsividad (TDAH). En cambio, las niñas suelen manifestar mayor inatención y dificultades de concentración sin hiperactividad (TDA), por lo que sus síntomas pueden pasar desapercibidos. 

Conocer sobre estos trastornos es importante, ya que en ocasiones se pueden confundir con comportamientos propios de la infancia, como la curiosidad, la inquietud o la dificultad para mantenerse concentrado durante mucho tiempo.

Recuerde: El TDA y el TDAH se presentan de manera diferente en cada niño o niña. No todos experimentan los mismos síntomas ni con la misma intensidad.



Qué ocurre con el diagnóstico 

El TDA no suele ser diagnosticado rápidamente, ya que no presenta hiperactividad ni impulsividad evidentes. Por esta razón, algunos niños pueden ser considerados “distraídos”, “desorganizados”, “flojos”, “olvidadizos” o incluso “malcriados”. Muchos niños con TDA describen que se sienten presentes, pero “desconectados”, con dificultades para mantener la concentración durante periodos prolongados y, además, se aburren con facilidad.

En cambio, el TDAH comparte las características del TDA, pero añade dos elementos principales: la hiperactividad e impulsividad. Esto se refleja en conductas físicas y emocionales que son más visibles en el entorno escolar y familiar. Quienes tienen TDAH pueden precipitarse al momento de tomar decisiones y, en la escuela, a veces tienden a ser etiquetados como “inquietos”, “indisciplinados” o “rebeldes”.

En ambos casos, el estigma y las interpretaciones erróneas pueden afectar no solo a los niños, sino también a sus familias, lo que hace aún más importante promover una comprensión informada y empática de estos trastornos. Asimismo, es importante aclarar que tanto el TDA como el TDAH no están relacionados con falta de inteligencia ni con incapacidad para aprender. Por el contrario, muchas personas con estos diagnósticos destacan por su creatividad, intuición y capacidad artística.

¿Cómo saber si mi hijo/a tiene TDA/TDAH?

Esta es, sin duda, una de las preguntas más frecuentes en consulta. Es comprensible que los padres se preocupen cuando observan conductas inquietas o dificultades de concentración. Sin embargo, no todo comportamiento activo o distraído significa que exista un trastorno.

Antes de pensar en un diagnóstico o “etiquetar” a su hijo, es esencial considerar estos aspectos:

  • Un niño inquieto no necesariamente tiene TDAH.
  • Para que exista un diagnóstico de TDAH, los síntomas deben presentarse en todos los contextos donde el niño se desenvuelve: casa, escuela y otros espacios sociales. 
  • Los síntomas de TDA/TDAH provocan malestar psicológico en el niño/a. Esto se manifiesta como ansiedad, frustración, tristeza o sensación de no encajar.
  • Con el TDA/TDAH existe dificultad para la adaptación social. Algunos niños pueden sentirse aislados o rechazados por sus compañeros y profesores; les cuesta tener amigos o construir relaciones duraderas.
  • Es común que los niños y niñas con TDA/TDAH presenten dificultades académicas, bajo rendimiento o requieran apoyo adicional en el aprendizaje. En algunos casos, también pueden presentarse otras dificultades psicoeducativas.


Importante: En la infancia, los niños son curiosos, activos, juguetones y espontáneos. Por ello, evite suponer: el diagnóstico debe realizarse siempre con cuidado y por profesionales especializados.




El rol del adulto en la atención a un niño con TDA/TDAH

Cuando un niño recibe un diagnóstico de TDA o TDAH, el apoyo de la familia y del entorno educativo es fundamental. Un ambiente comprensivo y estructurado puede ayudarle a desarrollar sus habilidades y fortalecer su autoestima. Acompañar a estos niños implica reconocer sus desafíos, pero también sus fortalezas. Más allá de cualquier diagnóstico, es importante que sepan que son valorados, respetados y queridos por quienes los rodean.

Si su hijo o hija ha sido diagnosticado con estos trastornos, considere lo siguiente: 

  1. Enfóquese en lo positivo

Un niño con TDA/TDAH suele recibir constantemente comentarios, críticas o señalamientos negativos que pueden tener consecuencias emocionales difíciles. Por ello, identificar, valorar y fortalecer los aspectos positivos del niño es muy importante. Motivarlo a realizar actividades que resalten sus fortalezas es clave para sostener una autoestima saludable.

  1. Infórmese sobre el TDA y TDAH

Preguntar e investigar sobre estos trastornos, y no quedarse solo con la impresión del profesor o con un primer diagnóstico, puede ayudar a comprender mejor la situación. Esto también permite superar el dolor o la frustración inicial y conocer con mayor claridad las necesidades particulares del niño/a.

  1. Sea su principal apoyo

Ser el principal apoyo y defensor de un hijo con TDA/TDAH le ayuda a sentir que no es un “niño problema”. Además, permite planificar y coordinar acciones en distintos espacios para que cuente con una red de apoyo que le ayude a enfrentar los retos que este trastorno implica.

  1. Fomente hábitos saludables en la familia

El ejercicio, las actividades al aire libre, los juegos, una buena nutrición y buenos hábitos de sueño ayudan a generar estructura y bienestar en los niños con TDA/TDAH.

  1. Establezca límites y reglas claras 

Hacerlo con respeto y coherencia ayuda al niño a aprender a seguir normas, respetar turnos y desenvolverse mejor en la vida social y escolar.

  1. Regule la estimulación del entorno 

Por ejemplo, el TDAH implica que algunos niños se sobreestimulen con mayor facilidad. Por esta razón, puede ser útil plantear dos opciones en lugar de varias, reducir el tiempo de exposición a pantallas (televisión y teléfono), y crear en casa un espacio tranquilo donde el niño pueda descansar de los estímulos.

  1. Ayude a su hijo/a a concentrarse mejor

Cada niño es distinto. Algunos descubren que usar audífonos con música les ayuda a leer o estudiar; otros se concentran mejor al realizar pequeños movimientos repetitivos. Utilice la creatividad y respete los ritmos de su niño/a.

  1. Cree rutinas claras 

Establecer rutinas y cumplirlas ayuda a los niños a gestionar mejor el tiempo. Además, organizar sus actividades permite fortalecer la memoria.

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Maritza Crespo, M.A. y Diego Tapia Figueroa Ph.D.

Psicólogos Clínicos
098 706 2628

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