Aceptar nuevos alimentos es parte de un proceso. Descubre cinco pasos para ampliar la variedad en el plato de tus hijos sin presiones y acompañarlos a construir hábitos saludables.
Durante los primeros años, tu hijo no solo aprende a caminar, hablar o jugar: también está descubriendo cómo comer. Un sabor nuevo, una textura diferente o incluso el color de un alimento pueden generar curiosidad, pero también rechazo. Que aparte el brócoli o cierre la boca frente a una fruta que nunca ha probado no significa necesariamente que no le guste.
La alimentación complementaria, que comienza alrededor de los seis meses, coincide con una etapa clave para aprender a aceptar alimentos saludables y establecer hábitos que pueden mantenerse a largo plazo. Por eso, ofrecer variedad y hacerlo de manera paciente y con estrategia es parte del cuidado nutricional. La OMS señala que este periodo también coincide con una etapa de especial riesgo de retraso del crecimiento y deficiencias de nutrientes.

PASO 1: Ofrece, no obligues
Tu tarea es decidir qué alimentos ofrecer y cuándo hacerlo; tu hijo, de acuerdo con su edad y desarrollo, puede participar en decidir cuánto comer. Si rechaza algo, evita convertirlo en una batalla.
En la práctica: coloca una pequeña porción de un alimento nuevo junto a otro que ya conoce y disfruta. De esta manera, la novedad comparte espacio con algo familiar.
PASO 2: Vuelve a intentarlo
Un “no quiero” no tiene que ser definitivo. Tu hijo puede necesitar varias oportunidades para familiarizarse con un alimento antes de aceptarlo. La Academia Americana de Pediatría señala que pueden requerirse entre 15 y 20 exposiciones.
La clave está en ofrecerlo nuevamente, sin presionar y variando su preparación. Si hoy rechaza la zanahoria, puedes volver a ofrecerla otro día, por ejemplo, cocida, rallada o incorporada a una preparación apropiada para su edad.
PASO 3: Cambia la experiencia
A veces no es el sabor, sino la textura, el olor o la presentación lo que genera rechazo. Variar la preparación permite que el niño conozca el mismo alimento de diferentes maneras.
Una fruta puede ofrecerse en trozos adecuados para su edad; una verdura puede aparecer cocida, triturada o mezclada. La OMS recomienda aumentar progresivamente la consistencia y variedad de los alimentos conforme el niño crece y desarrolla nuevas habilidades.
PASO 4: Deja que explore
Comer también es experimentar. Mirar, tocar, oler y manipular los alimentos ayuda al niño a familiarizarse con ellos. Según su edad, puedes permitirle usar sus manos o cubiertos, escoger entre dos opciones saludables o participar en tareas sencillas de preparación.
La exploración no significa jugar con la comida sin límites, sino darle oportunidades para conocerla. Incluso acercarse, tocar u oler un alimento que todavía no se atreve a comer puede formar parte del proceso de familiarización.
PASO 5: Sé su ejemplo
Los hábitos familiares tienen un papel importante. Cuando tu hijo te observa comer frutas, verduras, legumbres y otros alimentos variados, tiene la oportunidad de aprender mediante el ejemplo. La AAP recomienda que los padres sean modelos de alimentación saludable y que los niños participen en la selección y preparación de alimentos.
Comparte la mesa cuando sea posible, come los mismos alimentos y habla de ellos con naturalidad. No necesitas decirle que una verdura es “buena” para conseguir que la pruebe; basta con que vea que forma parte habitual de tu alimentación.

¿Qué alimentos vale la pena incorporar?
La variedad no significa comprar alimentos costosos o preparar un menú diferente para cada día. Puedes comenzar con los alimentos disponibles en tu localidad y rotarlos durante la semana.
PROTEÍNAS Y HIERRO
- Huevo
- Pescado
- Pollo y otras carnes
- Lentejas
- Fréjoles
- Garbanzos
La OMS recomienda que los niños de 6 a 23 meses consuman diariamente alimentos de origen animal como carne, pescado o huevo. Las legumbres también forman parte de una alimentación diversa.
FRUTAS Y VEGETALES
- Banano
- Papaya
- Mandarina
- Naranja
- Tomate
- Zanahoria
- Zapallo
- Brócoli
- Espinaca
- Aguacate
La recomendación es ofrecer frutas y verduras diariamente y variar colores, sabores y texturas. Esta diversidad ayuda a cubrir diferentes necesidades de nutrientes.
CEREALES, TUBÉRCULOS Y OTROS ALIMENTOS
- Avena
- Quinua
- Arroz
- Papa
- Camote
- Yuca
- Plátano verde
No necesitas eliminar arroz, papa, pan u otros alimentos habituales. La clave está en combinarlos con otros grupos para construir comidas variadas y nutritivas.

Una combinación que puedes probar
En lugar de pensar en un alimento “perfecto”, piensa en combinaciones: lentejas con arroz y tomate; huevo con avena y fruta; pescado con papa y verduras; quinua con vegetales y huevo.
La OMS señala que diferentes combinaciones de alimentos pueden facilitar la absorción de nutrientes. Por ejemplo, los alimentos ricos en vitamina C favorecen la absorción del hierro presente en alimentos vegetales.
CRECER CON VARIEDAD
Ampliar el repertorio de alimentos no ocurre de un día para otro. Requiere ofrecer, repetir, explorar y acompañar. La diversidad alimentaria es especialmente importante durante los primeros años: una alimentación variada ayuda a cubrir las necesidades de nutrientes y se relaciona con mejores resultados de crecimiento.
Prevenir la desnutrición crónica infantil implica mucho más que conseguir que un niño coma. También significa ofrecerle alimentos variados y nutritivos, respetar sus señales, mantener controles de crecimiento y desarrollo y atender oportunamente cualquier problema de salud.
Tu hijo está aprendiendo a comer. Dale variedad, tiempo y la oportunidad de descubrir sus propios gustos.