Controles de crecimiento, claves para el desarrollo

Controles de crecimiento, claves para el desarrollo

Controles de crecimiento, claves para el desarrollo

Los controles de salud previenen y detectan a tiempo cualquier problema. Asistir a las citas protegerá el futuro de su bebé. 

Durante el primer año, el bebé atraviesa una de las etapas de crecimiento más importantes, pues en solo 12 meses triplica su peso y desarrolla habilidades que influirán en su futuro. Por ello, los controles médicos, más allá de ser una “rutina”, son en realidad una herramienta de prevención, seguimiento y acompañamiento especializado.

En este periodo, los bebés experimentan un sinnúmero de cambios: desarrollo físico, cognitivo, emocional, de lenguaje, sensorial y motor. Mientras crecen, adquieren habilidades en cada área según su entorno y necesidades. Como ocurre con el lenguaje, algunos pueden desarrollarlo antes que otros; no obstante, siempre existen patrones de crecimiento, los cuales son validados en los controles médicos. 

Parte esencial para el desarrollo 

Desde el inicio, los bebés pueden enfrentarse a condiciones que podrían influir en su vida a largo plazo. No se asuste: es posible identificarlas con el acompañamiento adecuado. 

En cada control, el pediatra realiza un examen físico, revisa la cartilla de vacunación o programa las vacunas, pesa y mide al bebé, y hace preguntas respecto a la familia, la alimentación, la rutina y el entorno. Todo esto con el fin de evaluar cómo se está llevando a cabo su desarrollo. Este espacio es estratégico, pues usted podrá comentar al médico cualquier anomalía, conducta o inquietud que tenga respecto a su bebé. 



¿Cada cuánto se deben realizar?

Los controles de crecimiento no son esporádicos. Siguen un calendario diseñado para acompañar cada etapa del desarrollo. Se recomienda realizarlos:

  • Los primeros tres a siete días después del nacimiento.
  • Al primer y segundo mes. 
  • A los cuatro y seis meses.
  • A los nueve y 12 meses.


Importante: en algunos casos —como bebés prematuros o con condiciones médicas específicas—, el pediatra puede indicar visitas más frecuentes, según sus necesidades. 

Prevención: la base para un crecimiento adecuado 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que estos controles se consideran preventivos porque permiten identificar condiciones como: 

  • Enfermedades: problemas respiratorios, diarrea y vómito recurrentes, fiebre, complicaciones de salud y malformaciones congénitas. 
  • Alteraciones en el desarrollo cognitivo y psicosocial: escasa atención, poca curiosidad, limitada respuesta a estímulos o aparente desconexión del entorno.
  • Retraso en el crecimiento: cuando el niño es muy bajo para su edad, generalmente como resultado de malnutrición crónica. Este factor se asocia a mayor riesgo de enfermedad y mortalidad infantil.
  • Sobrepeso infantil: cuando el niño pesa más de lo esperado para su estatura, lo que aumenta el riesgo de enfermedades futuras.
  • Emaciación infantil: cuando el niño está demasiado delgado para su estatura debido a una pérdida de peso reciente o dificultad para ganarlo.




Señales de alerta que debe contemplar 

Existen señales que requieren una consulta médica antes del próximo control, como:

  • Rechazo persistente del pecho o biberón.
  • Llanto inconsolable durante varias horas.
  • Coloración azulada en los labios.
  • Irritabilidad marcada sin causa aparente.


Recuerde: no siempre los problemas del desarrollo se perciben de forma evidente. En algunos casos, pueden presentarse señales relacionadas con limitaciones en el desarrollo cognitivo y motor. Preste atención a las siguientes:

  1. No sostiene la cabeza después de los cuatro meses: a esta edad el bebé debería mantener la cabeza firme al cargarlo o cuando está boca abajo. La dificultad para hacerlo puede indicar retraso en el desarrollo motor.
  2. No sonríe socialmente a los dos o tres meses: si no hay respuesta emocional al ver a sus padres o cuidadores, es recomendable una evaluación profesional.
  3. No balbucea hacia los seis meses: balbucear implica emitir sonidos repetitivos como “ma-ma”, “ba-ba”, etc. Aunque aún no tengan significado, si el bebé solo produce sonidos muy básicos y casi no vocaliza, podría existir alguna dificultad auditiva o del desarrollo del lenguaje.
  4. No se sienta con apoyo entre los seis y ocho meses: a esta edad, muchos bebés pueden mantenerse sentados con ayuda de almohadas o apoyándose con las manos. Si cae completamente hacia los lados o no logra sostenerse ni unos segundos, podría ser señal de debilidad muscular o retraso motor. En algunos casos, hay bebés que les toma un poco más de tiempo: alrededor de los nueve meses.
  5. Presenta movimientos muy rígidos o muy flácidos: si el bebé está excesivamente tenso, con brazos y piernas estirados, o por el contrario, se siente demasiado blando y sin fuerza, podría tratarse de una alteración neuromuscular.


Cada etapa del desarrollo implica aprendizaje, no solo para el bebé, sino también para sus padres y cuidadores. Comprender que este proceso debe ir acompañado de cuidados y seguimiento médico brinda seguridad y permite tomar decisiones oportunas en favor del bienestar y crecimiento infantil.

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