Madre, el amor incondicional

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Su presencia, enseñanzas y apoyo tienen gran influencia en la vida, incluso al llegar a la adultez.

Todos en algún momento hemos sentido que la madre es la persona más importante de nuestras vidas, no importa si esta figura es representada por nuestra madre biológica, adoptiva o la persona que nos crió. Siempre será un referente sobre nuestro accionar, nuestra forma de ser, los logros que conseguimos y la visión que tenemos del mundo.

Nos han cuidado desde siempre

Cuando un bebé nace, tiene una extrema dependencia para sobrevivir. Desde ese momento, el rol materno es fundamental.

Además de alimentarlo y satisfacer las necesidades básicas del recién nacido, brinda otros aspectos que son igual de importantes para la sobrevivencia: cuidado, protección, amor y un fuerte sostén emocional debido a que, al nacer, el bebé puede sentir malestar por todas las nuevas experiencias que está viviendo.

Desde el cambio de temperatura, la luz o el ruido, las madres dedican estos cuidados para ayudar a sus bebés a acoplarse al mundo de la mejor manera.

A partir de este momento y a lo largo de la vida, la figura materna, de algún modo, velará para que sus hijos se sientan cuidados y protegidos, incluso cuando a ellos no les agrade mucho que sus madres se preocupen por ellos.

Nos han hecho lo que somos

A través de la figura materna conocemos el mundo. Desde la lengua que hablamos, hasta la forma de pensar y de entender la realidad están influenciadas por los que nos han enseñado – sobre todo nuestra madre – desde pequeños. Durante nuestros primeros años de vida aprendemos la mayoría de cosas que tienen que ver con nuestra cultura, las normas sociales y la forma en la que interpretamos la realidad.

Al ser la figura materna la que está con nosotros la mayoría del tiempo a edades tempranas, todo esto lo aprendemos de ella. Aunque es cierto que, cuando entramos a la escuela aprendemos nuevas cosas o cuando en la adolescencia lo más importante es la relación con las amistades, el rol que cumple la madre en los primeros años marca fundamentalmente el resto de nuestra vida y determinará muchos aspectos de nuestra personalidad, nuestra forma de vivir y cómo enfrentamos el mundo.

Han hecho su mejor esfuerzo

Muchas veces los hijos somos críticos con las decisiones que nuestras madres han tomado a lo largo de nuestra vida. Está por demás decir que ninguna persona es perfecta y como se escucha popularmente: “los hijos no vienen con manual”. Por lo general, las decisiones que han tomado las madres han sido pensadas en que serán las mejores para nuestro bienestar, incluso si muchas veces no hemos estado de acuerdo.

Es la oportunidad para reevaluar y pensar que ellas se han esforzado por darnos lo mejor que han podido. Y si aún tiene dudas sobre este tema, que sea el momento para hablarlo abierta y tranquilamente con ella. Seguro entenderá mucho mejor las cosas si se conversan de primera mano.

Nos han puesto reglas y límites

Cuando estamos creciendo, hay momentos que nuestra figura materna nos ha normado y nos han dicho un no rotundo cuando hemos querido algo. A pesar de que en ese momento nos haya parecido injusto o una mala idea, la mayoría de veces las madres han tenido razón al actuar de esta manera. Las reglas y los límites son tan importantes como el amor que se brinda a los hijos. Podría decirse incluso que son parte del amor.

Las reglas y límites nos enseñan que vivimos en una sociedad en la que no somos el centro, ni más ni menos importantes que los demás. Respetar las normas nos permite vivir en armonía con nuestro entorno y con nosotros mismos. Son necesarias para convivir y para saber que hay que colaborar para el bien común. Gran punto para las madres.

Hemos sido su prioridad

Las funciones psíquicas y las biológicas, así como la afectividad que tiene la figura materna por sus hijos, se han confabulado para que mucha de su atención se dirija hacia ellos. En ocasiones, las madres prefieren el bienestar de sus hijos que el suyo propio, o dejan actividades o planes por darles el bienestar que han creído necesario.

No se trata de sentir que por su responsabilidad ciertas situaciones en la vida de su figura materna cambiaron. Se trata de celebrar que gracias a esas decisiones somos las personas que somos y que cada vez más, hay mujeres que deciden ser madres, pero que eso no impide que puedan cumplir otros sueños importantes para ellas.

Este día de la madre recuerde los motivos que tiene para agradecerle, no solamente a aquella que le dio la vida, sino a todas las personas que han aportado en su cuidado, protección y crianza.

¡Que vivan las madres!

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