Conviviendo con el Alzheimer

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Esta patología no afecta únicamente a quien la padece,sino que también perturba profundamente a su familia.

Por: Cecilia Ordóñez, Directora del Centro Alzheimer Fundación TASE

Muchas familias paulatinamente ven cambios en su ser querido que desconciertan y hacen que requiera más apoyo y supervisión. La enfermedad del Alzheimer se manifiesta al inicio por la pérdida de la memoria inme­diata. A menudo, las personas que padecen la patología no encuentran las palabras adecuadas y en ocasiones, las acciones que realizaban con facilidad, como cocinar o llevar cuentas ya no resultan tan exi­tosas y con mayor frecuencia, pueden perder interés por salir o por realizar actividades de la vida diaria.

¿QUÉ PUEDE HACER LA FAMILIA PARA CONVIVIR CON LA ENFERMEDAD DEL ALZHEIMER?

Es importante llevar a su familiar al médico adecuado para recibir un diagnóstico temprano. Es primordial que las familias conversen abier­tamente con el médico para comprender la enfermedad y su proceso. Informarse y adquirir conocimiento ayu­dará a descubrir las mejores prácticas de acompañamiento en las diferentes etapas y a ser creativo al enfrentar las diversas circunstancias que se presenten.

La persona que tiene Alzheimer tiene su propia historia de vida, pertenece a un sistema familiar, tiene una personalidad, intereses y hábitos que la hace única. Asimismo, esta enfermedad se manifiesta de manera individual.

La familia tiene la oportunidad de vivir con su familiar en un ambiente de respeto, apoyándose en la unión familiar, desarrollando una escucha activa, potenciando la comunicación. La base más importante para vivir esta enfermedad que desafía a la familia es indudablemente el amor que, con su incondiciona­lidad, buscará constantemente mejorar la calidad de vida de la persona. Que importante es escuchar los deseos de la persona en etapas iniciales para tomar decisiones cuando ella ya no pueda hacerlo. Esta­blecer un diálogo permanente y apoyarse mutuamente, dis­tribuyendo tareas para que el cuidado no sea exclusivo de un sólo familiar ayudará mucho para atender la calidad de vida de la persona con Alzheimer, así como de su familia.

Una opción muy importante es asistir a grupos de apoyo don­de se puede dialogar de la en­fermedad y las vivencias de la familia de una forma abierta, en un ambiente de solidaridad y comprensión, fortaleciendo a la persona y buscando nuevas formas de acompañamiento. Uno de los mayores obstáculos que la familia enfrenta es con­centrar toda su atención en lo que la persona no puede hacer, en cuántas veces repite o pre­gunta lo mismo, añorando que el tiempo regrese y nuestro familiar sea el mismo antes de presentarse ésta enfermedad.

¿Quisiera usted que sus últi­mos años de vida le recuerden por lo que no puede hacer o por todo lo logrado a lo largo de una vida? Que gran respon­sabilidad tiene la familia de darle un valor significativo al acompañar a alguien que es muy vulnerable, buscando pro­porcionarle mayores momen­tos de tranquilidad y felicidad. Esto es darle dignidad. Es una oportunidad de hacer un testi­monio de amor en el cuidado.

La Organización Mundial de la salud (OMS) declaró al 21 de septiembre como el Día Mundial del Alzheimer.

 

 

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